Si su familia es de las que no ahorra, tenga en cuenta que está en una situación de mayor vulnerabilidad no solo para hacerse cargo de su futuro (vivienda, educación, salud, bienestar), sino también para afrontar algún tipo de siniestro que ponga en riesgo sus finanzas.

Por esto, el 45,9% de las familias han tenido que recortar sus gastos, el 19,3% han tenido que pedirle prestado dinero a un familiar o amigo, el 14,1% se ha gastado los ahorros destinados a otros fines, 10,2% ha tenido que cobrar el seguro que tenían, y, el 8,7% ha tenido que acudir al fondo destinado a imprevistos cuando se les ha presentado una emergencia.

Estas cifras hacen parte del más reciente estudio “Demanda del Seguro 2018”, elaborado por el programa Banca de las Oportunidades y la Superintendencia Financiera, que muestra, además, que solo 2 de cada 10 hogares en el país cuenta con algún tipo de ahorro,mientras que 3 de cada 10 admitieron haber sufrido una calamidad en los últimos tres meses, siendo la pérdida del empleo el de mayor impacto económico.

Este estudio consultó la opinión de 6.520 hogares en todo el país, los cuales representan a 11,4 millones de colombianos.

Los siniestros más frecuentes que enfrentaron las familias el año pasado fueron la muerte de algún miembro del hogar (13,6%), pérdida de empleo (11,9%), enfermedades o accidentes (7,15%), así como el robo en la calle o de la vivienda (3,6%).

Sin embargo, el problema cobra mayor dimensión al saber que del total de hogares que sufrió alguno de esos siniestros, el 60% no contaba con ahorros o créditos de entidades financieras y mucho menos con seguros que les ayudara a enfrentar esas calamidades.

El mismo estudio señala que del 18,5% de familias que contaba con ahorros al momento de la consulta, destinó el 32,4% de estos, precisamente, a cubrir emergencias e imprevistos, mientras que aquellas que tuvieron que acudir a préstamos con la banca, 13,4% del dinero obtenido fue para afrontar dichas eventualidades.

Son varias las razones que esgrimen las personas para no ahorrar, como el difícil acceso a los productos financieros, los irrisorios intereses que les reconocen las entidades por su dinero, sus bajos ingresos y el elevado costo de vida, entre otras.

Pero en el Banco de la República dicen que “el ahorro no depende del nivel de ingreso. El hábito de ahorrar está presente cuando hay una preferencia por el consumo futuro” y lo que muestran algunos estudios del Banco Mundial en el país es que acá existe una orientación más hacia el consumo presente, luego las personas se dejan llevar por los impulsos a la hora de gastar.

Consideran que para formar un hábito de ahorro se requiere tener las cuentas claras utilizando un presupuesto que ayude a organizar los gastos y a hacerles seguimiento para no correr el riesgo de que estos superen los ingresos.

Expertos en finanzas personales señalan que, por ejemplo, pagar las deudas es una de las mejores formas de ahorrar, dado que el interés del crédito es más alto que el del ahorro, sobre todo el de las tarjetas de crédito.

Ahorrar, ¿para qué?

A diferencia de lo que ocurría varias décadas atrás, hoy la mayoría de familias que tiene el hábito de ahorrar, se inclina por productos financieros.

Según el estudio del 18,5% de los hogares que admitió ahorrar, cerca del 70% declaró tener su dinero en cuentas de ahorro o corriente, mientras el 14,1% en productos como los CDT, bonos, acciones u otros activos financieros.

Otras familias acuden a métodos informales como las alcancías o tener la plata ‘bajo el colchón’ (28,1%), aunque también lo hacen a través de cadenas de ahorro o natilleras, en las que participan amigos y familiares (10,4%).

Por ejemplo, en el Valle del Cauca, así como en las zonas pacífica, oriental y el centro del país, de los hogares que ahorran, tres de cada 10 prefieren hacerlo en alcancías o ‘bajo el colchón’.

En Medellín, las llamadas cadenas de ahorro o natilleras son preferidas por el 23,4 % de los que dicen ahorrar, mientras que en la región oriental y en Bogotá, esa alternativa cobija al 12,3 y 10,7% de las familias, respectivamente.

Otro de los hallazgos del estudio indica que cerca del 40% de los ahorros de los hogares se destina a gastos de consumo, un 32,4% a cubrir emergencias e imprevistos, en tanto 10,5% a pagos de educación.

Baja protección

La escasa cultura de aseguramiento, que les permita a las familias enfrentar una emergencia, es tan evidente como la falta de hábito de ahorro.

“Si bien los hogares colombianos tienen acceso a diversas formas de aseguramiento, la demanda de estos por seguros formales voluntarios es baja”, advierte el informe oficial.

De hecho, revela que solo tres de cada 10 hogares consultados tenían algún tipo de seguro voluntario y poco menos de una tercera parte de estas había enfrentado alguna emergencia en los últimos tres meses.

Esos datos contrastan con el hecho de que, por ejemplo, solo 2,1 por ciento de los hogares que sufrió pérdida de empleo estaba asegurado ante ese imprevisto.

Si bien la protección ante la muerte de un familiar es mayor, aún sigue siendo muy bajo (24,2%). Ni que decir en materia de una enfermedad o accidente, pues solo el 7,2% de los hogares estaba asegurado frente a esto y lo que es más preocupante, ninguna de las familias consultadas estaba amparada ante un eventual robo en la calle o el hurto de su vivienda.

“La protección con seguros frente a los eventos que tienen consecuencias económicas negativas es muy baja... Los seguros no son el mecanismo más popular de protección frente a los siniestros”, advierte el estudio.

Incluso, pese a que recuperarse económicamente de una emergencia les puede tomar a las familias más de un año. De hecho, al 31,5% de los hogares les llevó hasta tres meses; el 23,9% necesitó entre cuatro y seis meses; al 25,3% entre siete y 12 meses, y más de 12 meses al 19,4%, concluyó el informe.

¿Con quienes se endeudan los colombianos?

El nivel de profundización financiera, que mide el saldo de la cartera del sistema frente al PIB, supera el 48%, 17 puntos porcentuales más que hace 10 años. Pese a esto, son pocos los hogares que dicen tener un crédito formal.

Según el estudio “Demanda del Seguro 2018’, solo el 27,1% tiene alguna deuda, y de esas familias, el 84 la tiene con una entidad financiera.

El 10,5% señaló que su deuda era con amigos y el 9,4% les debe a los prestamistas informales tipo ‘gota a gota’.

El 28,3% de las familias colombianas acuden al endeudamiento, principalmente, para gasto de consumo, el 17,7% para comprar o mejorar la vivienda, el 15% para pagar otras deudas, y el 13,4% para cubrir emergencias e imprevistos, reveló el estudio.

Fuente: Finanzas Personales