Tareas cotidianas como pagar una factura, contar el dinero para realizar una compra o recibir el cambio, empiezan a complicarse cuando una persona con alzhéimer pierde progresivamente su capacidad para razonar. Al tratarse de una enfermedad degenerativa, a medida que avanza surgen escenarios más complejos para el paciente y para sus familiares.

Ante estas situaciones, es muy importante emprender acciones tempranas para el manejo de las finanzas de la persona con alzhéimer. De acuerdo con el Instituto Nacional sobre el Envejecimiento de Estados Unidos, se trata de un tema complejo, pues no es fácil aceptar esta dificultad y mucho menos ceder el control a otro sin sentir que se está coartando su autonomía, por lo que lo normal es que se muestre en desacuerdo.

Sin embargo, una vez se confirma el diagnóstico, es necesario que los familiares se involucren, conversen con la persona para planear el futuro en temas jurídicos y financieros e incluso tomen medidas tempranas, como poner límites a las cuentas bancarias para retiros y compras, o limitando el uso de dinero en efectivo, por ejemplo.

Si la persona con alzhéimer ya no está en capacidad de tomar adecuadamente sus decisiones, la recomendación es asesorarse con un abogado para iniciar un proceso de interdicción por discapacidad mental. Luego de realizar una valoración neuropsicológica, el juez designará a otra persona como administradora de sus bienes y le entregará el cuidado del paciente.

Fuente: Finanzas Personales